El facón
Arma de defensa o combate, aunque el gaucho también la usó para terminar o faenar una res, cazar o cuerear,
e incluso para ayudarse a comer. El origen del término viene del portugués “faca”: cuchillo y “facón” aumentativo del mismo.
Técnicamente se trata de un arma blanca que se diferencia del puñal y de la daga por que la hoja presenta un solo filo,
y en ocasiones un pequeño contrafilo.
La característica definitoria del facón es la existencia del guardamano o gavilán mas o menos pequeño pero siempre existente,
que podía tener la forma de un simple travesaño, “cruz”o de “ese” o de “u”. Y, el gavilán constituido por una chapa ovalada y
transversal a la hoja, que no quita el arma del contrario pero si detiene los golpes.
Las hojas son de una longitud de entre 30 y 40 cm. de largo y unos 20 a 25 mm. de ancho, aparecen como hojas
“delgadas” en relación con su longitud. Rematan, además en una punta muy aguda y se los mantenían con muy buen filo.
Fueron populares las hojas de bayoneta de Solingen y de espadas de Toledo. El mango puede ser una robusta
empuñadura de madera, “guampa” o asta vacuna, plata o plata con oro. La vaina puede ser de cuero o metal o combinación
de ambos con boquilla o agarradera y puntera combatiente, para proteger a quien lo portaba. |